Calentar una piscina consume energía, y en temporada media o en el arranque de verano esa factura puede notarse. Por eso es habitual preguntarse si la energía solar puede hacer ese trabajo. La respuesta corta es que sí puede ayudar mucho, pero no siempre de la misma manera ni con el mismo retorno. Aquí explicamos las dos vías principales y en qué casos tienen sentido.
Dos formas de usar el sol en una piscina
Conviene distinguir dos tecnologías, porque se confunden con frecuencia:
- Solar térmica: captadores que calientan el agua directamente. El agua de la piscina circula por ellos y se calienta al pasar por el sol. Es una tecnología pensada para generar calor.
- Fotovoltaica: paneles que producen electricidad. Esa electricidad puede alimentar la bomba de calor, la depuradora o el resto de equipos de la piscina. Es una tecnología pensada para generar electricidad, que luego se usa para calentar.
Ambas aprovechan el sol, pero no funcionan igual ni responden a las mismas necesidades.
Solar térmica: calor directo, con limitaciones
La solar térmica es la forma más directa de calentar el agua con sol. Su principal ventaja es que el rendimiento es alto para lo que cuesta: convierte la radiación en calor sin pasar por la electricidad.
Sus limitaciones son importantes:
- Depende mucho de la orientación y del sol disponible. Un captador mal orientado o a la sombra pierde buena parte de su utilidad.
- Necesita espacio y una instalación específica. Los captadores tienen que ir en cubierta o en un lugar soleado, y conectarse al circuito de la piscina.
- Funciona mejor en temporada de baño que fuera de ella. En otoño o primavera, cuando la piscina más necesita ayuda para mantener la temperatura, el sol es menos intenso.
En general, la solar térmica tiene más sentido cuando la piscina se usa mucho en verano y se quiere reducir el consumo de gas o de electricidad para calentarla.
Fotovoltaica con bomba de calor: flexibilidad a cambio de más inversión
La combinación de placas fotovoltaicas con una bomba de calor es cada vez más habitual, porque permite usar la electricidad solar para calentar la piscina y también para el resto de la vivienda.
Sus puntos fuertes:
- Flexibilidad. La misma instalación puede alimentar la bomba de calor, la depuradora, la iluminación y el resto del consumo de la casa.
- Mejor aprovechamiento en lo que se usa cada día. Cuando el sol produce más de lo que se consume, el excedente puede almacenarse o venderse según la configuración, aunque esto depende de la normativa y del contrato con la comercializadora.
Sus puntos débiles:
- Mayor inversión inicial que una solar térmica, porque incluye los paneles, el inversor y, en su caso, las baterías.
- La bomba de calor sigue consumiendo. La fotovoltaica reduce el coste de esa electricidad, pero no la elimina, y el retorno depende de cuánta energía solar se aproveche realmente.
Cuándo compensa cada opción
Como regla general:
- Si la prioridad es calentar la piscina en verano y la vivienda ya tiene (o va a tener) otro uso para la electricidad solar, la fotovoltaica con bomba de calor suele ser la opción más completa.
- Si solo se quiere calentar el agua y no se piensa en el resto de la instalación, la solar térmica puede ser más eficiente en coste por el calor generado.
- Si la piscina se usa poco o solo en pleno verano, quizá no compense ninguna de las dos y convenga apostar por una cubierta, que reduce la pérdida de calor de forma muy eficaz.
Antes de decidir: la cubierta reduce lo que hay que calentar
Antes de dimensionar cualquier sistema solar conviene pensar en las pérdidas. Gran parte del calor de una piscina se escapa por evaporación, sobre todo cuando no está cubierta y hace viento. Una cubierta reduce esas pérdidas, de modo que el sistema solar necesita menos energía para mantener la temperatura. Por eso, en muchos casos, la combinación cubierta más bomba de calor es más rentable que aumentar el tamaño de los paneles.
Para una bomba de calor bien dimensionada, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo elegir la potencia adecuada de una bomba de calor.
Ayudas: qué aplica y qué no
Conviene ser precisos, porque es un tema donde se difunden datos inexactos:
- Las ayudas a la aerotermia para viviendas no se aplican a la bomba de calor de una piscina. Se considera un uso de ocio, no de climatización de la vivienda.
- Las instalaciones de energía solar, incluida la fotovoltaica, sí pueden tener ayudas o deducciones. Las condiciones dependen de la comunidad autónoma, de las fechas de las convocatorias y de la situación de cada proyecto.
Antes de dar por hecha cualquier ayuda, te recomendamos consultar la convocatoria vigente en tu comunidad autónoma. Las condiciones cambian con frecuencia.
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