La fase estructural es uno de los momentos más importantes en la construcción de una piscina de obra. Aunque no es la parte más visible del proyecto, sí es la que determina la durabilidad, seguridad y estanqueidad de la piscina a lo largo del tiempo.
En esta etapa se definen aspectos clave que evitarán problemas futuros como fisuras, pérdidas de agua o deformaciones del vaso.
La importancia del armado del vaso
El armado del vaso es fundamental para garantizar la resistencia estructural de la piscina. Consiste en la colocación de acero de refuerzo que permite absorber las tensiones provocadas por:
- La presión del terreno.
- El empuje del agua una vez llena.
- Los cambios de temperatura.
- El uso continuado de la piscina.
Un armado bien ejecutado asegura que el vaso trabaje como un conjunto sólido, evitando grietas y movimientos que puedan comprometer la estructura con el paso del tiempo.
Correcta alineación de los bloques: precisión desde el inicio
En la construcción de piscinas de obra, la alineación de los bloques es clave para lograr un vaso uniforme y estable.
Una mala ejecución en esta fase puede provocar:
- Desniveles en el perímetro.
- Dificultades en el revestimiento final.
- Tensiones estructurales innecesarias.
Por ello, es imprescindible una colocación precisa, respetando niveles y escuadras, garantizando una base sólida sobre la que continuar el resto de la obra.
Refuerzos estructurales en escaleras y bancadas
Las escaleras y bancadas de obra requieren un tratamiento estructural específico, ya que son zonas sometidas a mayor uso y carga.
En esta fase se refuerzan adecuadamente para:
- Asegurar su estabilidad.
- Evitar fisuras en puntos críticos.
- Garantizar la integración perfecta con el vaso principal.
Un buen refuerzo estructural permite además una mayor libertad de diseño, manteniendo siempre la seguridad y la durabilidad.
Durabilidad y estanqueidad: la base de una piscina sin problemas
Una piscina bien construida desde su base es una piscina que:
- Mantiene su estanqueidad durante años.
- Reduce al mínimo las necesidades de mantenimiento correctivo.
- Evita pérdidas de agua y filtraciones.
- Garantiza un acabado final de mayor calidad.
Invertir tiempo y precisión en la fase estructural es la mejor garantía para disfrutar de una piscina fiable, segura y duradera.
Construir bien desde el principio marca la diferencia
La fase estructural no se ve, pero se nota con el paso del tiempo. Una ejecución correcta es la diferencia entre una piscina que envejece bien y otra que presenta problemas prematuros.
En proyectos de piscinas de obra, la experiencia técnica y la atención al detalle son clave para obtener resultados de calidad.