En Ruberte Piscinas recibimos con frecuencia consultas relacionadas con fallos en cloradores salinos. Estos equipos son una solución cómoda y eficaz para la desinfección del agua, pero como cualquier sistema electrónico y electroquímico, pueden presentar incidencias si no se mantienen adecuadamente. En esta noticia te contamos cuáles son los fallos más comunes, por qué se producen y cómo actuar para resolverlos de forma segura.

El clorador salino genera cloro mediante electrólisis a partir de la sal disuelta en el agua. Consta principalmente de dos elementos:

  • La célula o célula electrolítica, donde se produce la reacción.
  • La central electrónica, que gestiona el voltaje, la producción y las alarmas.

El sistema puede fallar cuando alguno de estos dos componentes presenta desgaste, suciedad, falta de mantenimiento o un problema eléctrico.

a) Falta o exceso de sal en la piscina

Un error habitual es la concentración incorrecta de sal. Si la cantidad está por debajo o por encima de lo recomendado, el clorador mostrará alarma y reducirá la producción.

b) Célula sucia o calcificada

La acumulación de cal o incrustaciones en las placas de titanio impide la generación adecuada de cloro. Es uno de los fallos más frecuentes.

c) Agua fría

La mayoría de cloradores reducen la producción cuando el agua está por debajo de 15 °C. En invierno es normal que aparezcan alarmas por baja temperatura.

d) Baja producción o “cero cloro”

Puede deberse a una célula desgastada, falta de sal, pH desajustado o un exceso de demanda de cloro por contaminación orgánica.

e) Central electrónica averiada

Fusibles quemados, placas electrónicas deterioradas o fallos de alimentación pueden inutilizar el sistema.

f) Flujo insuficiente

Si la bomba no impulsa suficiente caudal o el filtro está sucio, el clorador detectará falta de flujo y dejará de producir cloro por seguridad.

En Ruberte Piscinas recomendamos seguir estos pasos:

  1. Comprobar concentración de sal con un medidor o mediante análisis profesional.
  2. Revisar la célula visualmente en busca de cal o suciedad.
  3. Verificar el pH, ya que un pH alto reduce la eficacia del cloro.
  4. Asegurar un buen caudal, limpiando skimmers, filtro y prefiltro de la bomba.
  5. Revisar las alarmas en la pantalla del clorador: suelen indicar claramente el origen del problema.
  6. Medir el nivel de cloro libre para ver si realmente hay baja producción o si el problema es de alta demanda orgánica.

Si tras estas comprobaciones el clorador sigue sin funcionar, puede haber un fallo interno que requiere intervención técnica.

  • Sal baja / alta → Ajustar la concentración.
  • Célula sucia → Limpieza con solución desincrustante específica.
  • Célula agotada → Sustitución por una nueva.
  • pH fuera de rango → Regular con pH+ o pH-.
  • Falta de caudal → Lavar el filtro, revisar bomba y válvulas.
  • Electrónica dañada → Reparación o sustitución del equipo.
  • Agua fría → No actuar; el sistema se autorregula en invierno.

En Ruberte Piscinas recomendamos:

  • Mantenimiento preventivo de la célula 1–2 veces al año.
  • Revisión regular del pH y la sal.
  • Limpieza del filtro para asegurar buen caudal.
  • Uso de productos compatibles para evitar daños en las placas.
  • Realizar una revisión anual completa del sistema por un técnico especializado.

El clorador salino es uno de los sistemas más cómodos para mantener el agua limpia y desinfectada, pero su buen funcionamiento depende de un mantenimiento adecuado. En Ruberte Piscinas ayudamos a nuestros clientes a diagnosticar, reparar y optimizar sus equipos para que puedan disfrutar de una piscina siempre perfecta.

Si necesitas asistencia con un fallo en tu clorador salino o deseas un mantenimiento profesional, nuestro equipo técnico está listo para ayudarte.